jueves, 9 de abril de 2009

Presos políticos, libertad!

Queremos señalar que nos aburrimos mucho cuando nuestros dueños se van a trabajar. Los ilusos creen que si nos dejan muchos juguetes nos pueden distraer, pero los juguetes de plástico no saben bien y la verdad tenemos cosas más interesantes que hacer que destruirlos. Los juguetes de tela son más divertidos pero se rompen muy rápido. Lo único que sí nos gusta son los huesitos de verdad (los de carnaza se nos acaban muy rápido) pero sólo nos dan uno a la semana.

Además no nos dejan tener camitas acolchadas en el patio, sólo porque las dos o tres que nos han puesto, las hemos roto cuando jugamos. Ahora sólo tenemos una cama de plástico duro, ¿lo creen justo?

Mi hermana Camila, que siempre me cuenta de la época que vivía en la calle ella solita, ha intentado escaparse varias veces. Una vez logró subirse a la fuente del patio y de ahí saltar al techo de la casa y después de romper varias tejas, saltó a un árbol del otro lado de la casa. Lo malo es que se atoró en el árbol y se dislocó la cadera. Uyyy hubieran visto el mal humor que tuvo mientras se recuperó... por eso ahora hemos decidido no intentar escapar de nuevo, y se nos ocurrió publicar nuestra exigencia de libertad aquí.

martes, 7 de abril de 2009

Presentación II


Chema


Soy un mastín japonés (mi nombre oficial es tosa inu) de 50 kilos y mi principal objetivo en la vida es comer. Yo no discrimino, toda la comida me gusta, desde las frutas y las verduras hasta las pastillitas de menta y el chile (aunque mis papás se niegan a dejarme comer estas delicias). Me han acusado de ser un perro fresa, pero para que vean lo relax que soy, hasta las medicinas me como feliz de la vida.

En general soy un perro pacifista y me encanta salir a correr al Desierto de los Leones o al parque de la Condesa donde hay perros bien simpáticos, que nadan y corren conmigo. A pesar de mi filosofía, tengo que confesar que tengo un enemigo que se llama “Gonzo”. Es mi vecino y desde que soy joven me cae mal, me lo he intentado comer varias veces pero es grande como yo, y no lo he logrado aún. Ahora nos tienen que mantener separados.

Vivo en un patio chiquito, pero no me aburro porque me la paso jugando con mi hermana Camila. Antes me comía mis platos y la cubeta del agua pero mi mamá se hartó de reponerlos y nos compró un kit de metal. Lo que no imaginó es que el metal me iba a gustar más porque puedo aventar los platos con mis patas y hacer mucho ruido.

Una de las cosas de las que me siento más orgulloso es de haber aprendido a abrir la puerta de mi casa. No crean que es algo fácil porque no tiene manija y tienes que girar la llave para abrirla, pero ya aprendí que si le pegó muchas veces con mi pata a la llave, la logro girar. Es una buena habilidad, porque cuando Camila y yo nos aburrimos, abro la puerta y nos metemos a la casa a ver que encontramos en la alacena y en la basura. No saben las fiestas tan divertidas que hemos organizado cuando tenemos la casa para nosotros solos.

Presentación



Camila 


Hola, mi nombre es Camila y soy una pit bull blanca. Nací en el pueblo de San Bartolo y durante mis primeros años me entrenaron para ser un perro de pelea, era buena en lo que hacía, pero la verdad no me gustaban mis condiciones laborales así que un buen día decidí huir.

Durante una época recorrí las calles y la verdad es que me ligué a varios perros. Me la pasaba bien hasta que un tarado me atropelló y quedé bastante lastimada de una pata y además me di cuenta de que estaba embarazada!! Mi situación era crítica, por eso decidí no morder a mi futura dueña cuando me recogió y me dio un aventón a un veterinario.

Mi recuperación fue larga y aburrida. Los humanos insistían en que no podía moverme y me querían tener en una jaula!! A mi!! Por supuesto rompí la jaula en menos de dos días, pero por más que intenté no pude comerme el yeso que me pusieron en la pata y que no se me veía bien y además era pesado.

Como me trataron bien durante mi recuperación, decidí adoptar a mis dueños humanos y quedarme a vivir con ellos. Diario me dan croquetitas para desayunar y cenar (aunque no me dejan comer basura, que la verdad sabe mucho mejor que sus croquetas) y me asignaron mi propio puff rojo para dormir. Lo único malo es que insisten en que me quede cerca de la casa y no m dejan salir a pasear como a mi me gusta y, peor aún, cuando voy al parque me quieren poner un lazo horrible que llaman correa para que no me coma a los otros perros!!! Con lo gordos e inútiles que se ven, los ganaría las peleas en dos segundos.

Al principio me aburría mucho yo sola en la casa y me ponía hacer travesuras hasta que me mandaron al psicólogo (que exagerados son los humanos, verdad?) pero luego llego mi hermano Chema… si hubiera querido me lo hubiera comido en una mordida, pero decidí darle chance porque la verdad me divierte jugar con él.